Deconstruyendo sin Violencia

ESTE ES UN BLOG DE SNTSA37

Cuando una emoción necesita ser escuchada, no reprimida
(Parte 2)

Lic. Psic. Laura Imelda Hernández López
Unidad de Burnout
SNTSA 37
11 septiembre 2026

En la anterior entrega hablamos de las emociones, mencionando que es importante aprender a gestionarlas de tal manera que nos permitan estar en equilibrio personal y con nuestro entorno laboral.

Mencionamos que una de las emociones presentes, mayormente recurrente y difícil de manejar es el enojo para lo cual hay algunas técnicas que nos pueden apoyar en el control de este.

Una herramienta sencilla es utilizar la pausa emocional (altamente recomendable la utilización de esta cuando comenzamos a sentirnos molestos)

1. Detente- No respondas inmediatamente. Si la situación lo permite, toma unos segundos o aléjate momentáneamente del estímulo que está aumentando tu enojo.

2. Respira- Realiza respiraciones lentas y profundas, procurando prolongar ligeramente la exhalación. El objetivo no es “desaparecer” el enojo, sino disminuir la activación fisiológica para recuperar capacidad de elección.

3. Identifica- Pregúntate ¿Qué estoy sintiendo? ¿Qué provocó mi enojo? ¿Qué necesito en este momento? ¿Estoy reaccionando al problema actual o también estoy cargando situaciones anteriores?

4. Decide- Antes de responder, pregúntate ¿Lo que estoy a punto de decir ayudará a resolver la situación o la hará más grande?

Una pausa de unos segundos puede cambiar completamente una conversación.

Existe una diferencia importante entre expresar el enojo y descargarlo sobre otras personas. Gritar, insultar, humillar, amenazar o ejercer violencia no son formas saludables de gestionar esta emoción.

La idea de que “sacar todo el enojo” mediante una descarga agresiva es una estrategia adecuada es un mito: expresar la ira de manera explosiva puede incrementar la activación y la agresividad en lugar de resolver el problema.

¿Qué hay detrás del enojo?

En ocasiones, el enojo no es la emoción que se encuentra en el fondo.

Puede esconder:

  • Cansancio.          -Miedo.          -Frustración.          -Tristeza.          -Sensación de impotencia.          -Inseguridad.          -Sobrecarga.           -Sentirse ignorado o poco valorado.          – Necesidad de establecer un límite.

Cuidar el enojo también es cuidar al equipo

En un espacio de trabajo, nuestras emociones no permanecen completamente aisladas. La manera en que respondemos puede influir en compañeros, usuarios, pacientes, familiares y equipos completos. Una respuesta impulsiva puede transformar una diferencia de opinión en un conflicto. Una respuesta regulada puede abrir la posibilidad de diálogo. Por eso, gestionar el enojo no significa únicamente cuidar nuestro bienestar individual. También contribuye a construir relaciones laborales más respetuosas y ambientes de trabajo más saludables.

La OMS recomienda abordar la salud mental laboral mediante una combinación de acciones individuales y organizacionales, incluyendo capacitación de trabajadores y responsables de equipos, así como intervenciones sobre las condiciones psicosociales del trabajo.

¿Cuándo es importante pedir ayuda?

Sentir enojo ocasionalmente es parte de la vida, sin embargo, conviene prestar atención cuando la irritabilidad o el enojo:

-Son muy frecuentes o intensos. -Provocan conflictos constantes.

  • Afectan las relaciones familiares o laborales.
  • Generan conductas agresivas.
  • Dificultan la concentración o el desempeño.
  • Se acompañan de aislamiento, ansiedad, tristeza o agotamiento persistente.
  • Hacen sentir que se ha perdido el control sobre las propias reacciones.

Cuando esto ocurre, buscar apoyo profesional puede ser una decisión preventiva y responsable.

La intervención psicológica puede ayudar a identificar los desencadenantes, revisar los pensamientos que aparecen antes de una reacción de enojo, desarrollar estrategias de regulación y aprender formas más constructivas de resolver conflictos.

Regular no es reprimir.

Regular significa reconocer lo que está ocurriendo dentro de nosotros y encontrar una respuesta que sea congruente con nuestros valores, nuestras necesidades y la situación.

-No podemos controlar todas las circunstancias de nuestra jornada.

-No podemos decidir cómo actuarán otras personas.

-No podemos evitar todas las situaciones injustas, frustrantes o difíciles.

-Sí podemos trabajar en la manera en que respondemos ante ellas.

Para quienes forman parte de ISAPEG cada jornada presenta retos diferentes.

Algunas serán tranquilas, otras serán exigentes, habrá días de satisfacción y otros en los que la frustración parecerá ganar terreno, en todos ellos seguimos siendo personas. El enojo no necesita convertirse en agresión, la frustración no tiene que convertirse en conflicto y pedir apoyo no significa perder el control, significa reconocer que nuestro bienestar también merece atención.

Lic. Laura Imelda Hernández López

Psicóloga Clínica y Tanatóloga  

BIBLIOGRAFÍA

American Psychological Association — Controle la ira antes de que ella lo controle a usted.

American Psychological Association. (1 de octubre de 2011). Estrategias para controlar la ira: Mantener la ira bajo control.

American Psychological Association. (30 de diciembre de 2019). Comprender la ira: Cómo ayudan los psicólogos con los problemas de ira. American Psychological Association — Comprender la ira