Deconstruyendo sin Violencia

Cuando una emoción necesita ser escuchada, no reprimida
(Parte 1)

Lic. Psic. Laura Imelda Hernández López
Unidad de Burnout
SNTSA 37
17 agosto 2026

Todos hemos sentido alaguna vez que perdemos el control de nuestras emociones.

De toda esta gama de emociones, hablaremos sobre el ENOJO, que puede aparecer ante una situación injusta, una falta de respeto, una dificultad inesperada, una carga de trabajo excesiva, un conflicto con un compañero, una demanda que parece imposible de atender o simplemente después de una jornada particularmente agotadora.

El enojo forma parte de nuestra experiencia emocional y, por sí mismo, no es una emoción negativa. Puede alertarnos de que algo nos está molestando, de que se ha cruzado un límite o de que percibimos una situación como injusta. La Asociación Americana de Psicología define el enojo como una emoción relacionada con la tensión y la hostilidad que puede surgir ante la frustración, una ofensa real o percibida o una sensación de injusticia.

El desafío no consiste en dejar de sentir enojo, el verdadero desafío es aprender a reconocerlo y decidir qué hacer con él.

Quienes trabajan en los servicios de salud enfrentan diariamente situaciones que pueden generar una importante carga emocional.

La presión del tiempo, las jornadas prolongadas, los turnos, la falta de recursos, las demandas de atención, los conflictos interpersonales y la necesidad de responder ante situaciones críticas pueden convertirse en factores de estrés para las y los trabajadores de la salud. La Organización Mundial de la Salud identifica precisamente la presión de tiempo, las jornadas extensas, el trabajo por turnos, la falta de apoyo y otros factores psicosociales como riesgos importantes para el estrés ocupacional, el agotamiento y la fatiga.

Por ello, cuando una persona responde con irritabilidad después de una jornada particularmente difícil, no necesariamente significa que sea una persona “enojona”. Puede significar que está cansada, que necesita apoyo, que lleva demasiado tiempo acumulando tensión o puede significar que existe una situación que necesita ser atendida.  

Una de las claves desde la psicología es aprender a diferenciar entre sentir una emoción y actuar impulsivamente bajo su influencia.

Podemos sentir enojo y decidir no gritar; podemos sentir frustración y decidir no responder de manera agresiva; podemos sentirnos ofendidos y tomarnos unos minutos antes de contestar; podemos estar molestos y, aun así, buscar una solución.

La regulación emocional implica precisamente modular nuestras respuestas emocionales y elegir cómo actuar ante ellas. No significa negar la emoción ni obligarnos a estar tranquilos todo el tiempo.

Sentir enojo está fuera de nuestro control inmediato; lo que hacemos con ese enojo sí puede convertirse en una decisión consciente.

Antes de reaccionar: hagamos una pausa

Cuando el enojo aumenta, nuestro cuerpo también puede reaccionar. Podemos sentir tensión muscular, aceleración del ritmo cardiaco, aumento de la respiración, inquietud o una fuerte necesidad de responder inmediatamente. En ese momento, intentar resolver el conflicto puede no ser la mejor decisión.

Existen herramientas sencillas que nos pueden servir de apoyo para gestionar adecuadamente estas emociones, a la larga lo recomendable sería tener apoyo psicológico…en el siguiente tema te compartiré una de estas herramientas sencillas.

Lic. Laura Imelda Hernández López

Psicóloga Clínica y Tanatóloga  

BIBLIOGRAFÍA

American Psychological Association — Controle la ira antes de que ella lo controle a usted.

American Psychological Association. (1 de octubre de 2011). Estrategias para controlar la ira: Mantener la ira bajo control. American Psychological Association. (30 de diciembre de 2019). Comprender la ira: Cómo ayudan los psicólogos con los problemas de ira. American Psychological Association — Comprender la ira