Coaching: Un Viaje Desafiante, pero Gratificante

Templanza en el trabajo.
MC&MSP ROSALÍ REYES GUTIÉRREZ
SNTSA37
16 marzo 2026

¿Qué entiendes por templanza? ¿la tienes contemplada en tu día a día? ¿la has experimentado?
Del latín temperare, que significa moderar, ajusta o equilibrar.
Hablar la templanza es referirnos a tener la capacidad de mantener la serenidad, el equilibrio y el dominio propio, es el arte de moderar las pasiones y los impulsos para tomar decisiones claras y sostenibles a largo plazo. Si esto lo consideramos dentro de un mundo obsesión con la inmediatez, la productividad desmedida y los resultados rápidos creo que se vuelve una virtud indispensable.
Sí enfocamos esta capacidad al ámbito laboral no significa dejar de tener entusiasmo, sino evitar que la intensidad -ya sea la euforia del éxito o la frustración del fracaso- nuble nuestro juicio ya que se trata de dirigir nuestros deseos y emociones hacia su justo lugar.

Un profesional con templanza es capaz de mantener la calma bajo presión y de actuar con serenidad ante situaciones inesperadas o crisis así mismo puede autorregularse, lo que conlleva controlar sus impulsos evitando reacciones viscerales o inmaduras, se mantiene en equilibrio no sacrificando la salud, la vida personal considerando su familia, su tiempo de descanso o el trabajo en equipo por la ambición desmedida.
Sin embargo, no es suficiente el que una persona de manera aislada cuente con esta habilidad si no que en el ámbito laboral se busca el desarrollo de una cultura de templanza la cual no sólo beneficia la salud mental del empleado, sino que es un motor del éxito de la organización.
Dentro de los beneficios que se pueden obtener al desarrollar nuestro trabajo dentro de una cultura de templanza están:
➢ Toma las decisiones más precisas. Al no dejarse llevar por la ira, el miedo y la excesiva ambición, las decisiones son más racionales y justas.
➢ Liderazgo inspirador. Un líder con templanza inspira confianza y estabilidad en momentos de incertidumbre fomentando un ambiente seguro para el equipo.
➢ Mayor resiliencia y perseverancia. Permite trabajar con alegría y constancia sin desanimarse ante los obstáculos.
➢ Relaciones interpersonales saludable. Reduce el conflicto al moderar reacciones intensas promoviendo la colaboración y el respeto.

Bueno y a toda esto ¿cómo podemos cultivar la templanza en el trabajo?
En realidad, la templanza no es una cualidad innata si no se trata de un hábito el cual se debe de desarrollar con práctica y voluntad. En esta ocasión te quiero compartir puntos clave que te pueden ser de gran utilidad para empezar a desarrollar la templanza como un hábito.

Atención plena. Se trata de hacer una pausa antes de responder cualquier mecanismo de comunicación sobre todo de índole digital, como es un mensaje de WhatsApp o un correo electrónico, el cual quizá te haya molestado o hecho enojar es una pausa antes de tomar una decisión apresurada, es importante que te tomes un momento para respirar y reflexionar. Sugiero te apoyes de realizar respiración consciente para lograr esa pausa mental.
Acepta la realidad. No me refiero a resignación de lo que te sucede, sino a cultivar una mentalidad estoica aceptando situaciones que no puedes controlar y enfocándote en lo que sí puede. Es tomar conciencia de la manera como respondes y actúas ante lo que te sucede.

Autodisciplina y Límites. Conocer tus alcances es indispensable para obtener los mejores resultados sin comprometer ninguna otra área de tu vida y esto se refleja cuando aprendes a decir “no” si la carga de
trabajo o las peticiones ponen en riesgo tu equilibrio personal.
Humildad. Al reconocer tus limitaciones tienes la oportunidad de buscar la colaboración de los demás en lugar del reconocimiento propio lo que suaviza las relaciones tensas y difíciles. Así mismo estás aceptando tu vulnerabilidad.

Al integrar esta virtud en el trabajo logras no sólo un rendimiento superior, sino una vida laboral más humana, plena y equilibrada.
La templanza es necesaria para alcanzar la verdadera madurez profesional.